domingo, enero 20, 2013

Caldito de puchero

Publicado en Estepona Información el 15/12/2012


Aunque no estuve presente durante la asamblea local del Partido Popular –incomprensiblemente no estaba invitado–, estoy seguro que la elección-entronización del nuevo presidente, nuestro admirado El Notario, fue por aclamación. Y es que no puede ser de otro modo en ese partido en el que la democracia interna es tan poco practicada como en su partido origen, el Movimiento Nacional de Francisco Franco.

Ya saben, en el PP no hay candidaturas, procesos públicos, primarias, debates electorales o confrontación de ideas o proyectos. Se hace lo que decide el órgano que le toca según su estructura vertical. Haciendo el chiste fácil, aquí se elige según lo que le sale del órgano al personaje competente.

Pero es que en Estepona, aunque hubiese contestación interna, interés en compartir experiencias o ganas de hablar de política entre los afiliados del PP, nada de eso podría haber sido posible.

¿De qué debatirían? ¿Sobre el incremento del paro en la localidad pese a las promesas de la campaña electoral? ¿Quizá sobre el despido de 176 trabajadores públicos con criterios de persecución política, ajenos a los intereses municipales? O puede que alguien preguntase si era suerte el que la empresa principal adjudicataria de concursos públicos en la localidad fuese dueña de un íntimo amigo y –vox populi dixit– socio de nuestro Notario.

Tampoco se podría explicar cuál va a ser el auténtico coste para el ayuntamiento de las privatizaciones de servicios, también recaídas por mor de la fortuna en manos muy cercanas al Partido Popular, y que pueden incrementar de forma aún más insoportable el endeudamiento y puesta en manos ajenas a la localidad de importantes bienes y servicios públicos.

En esos debates del PP ninguno de los presentes preguntaría el famoso “qué hay de lo mío”, pues ya es por todos conocido el carácter personalista y totalitario, rayano en lo patológico, del flamante Presidente Local del PP. Así que los que están a la espera de la prebenda, el carguito o el cariño solo les queda esperar a que el divino dedo de la providencia,  el dedo índice del Notario, le señale.

Estoy seguro que las charlas de pasillo del congreso, teniendo en cuenta que el pescado estaba todo vendido, se limitaron a celebrar la presencia de la campechana exministra Celia Villalobos, que hay que ver lo graciosa que es, lo sencilla, lo maruja y la maña que se da para hacer pucheros, aunque a los demás nos deje llorando a lágrima viva.

No hay comentarios: