miércoles, agosto 08, 2018

Robagallinas

Publicado en EsteponaPress en agosto de 2018


La entrada en la cárcel del último miembro de “La Manada” involucrado en un escándalo vuelve a poner de manifiesto aquello que manifestase hace tiempo algún ilustre jurista español: En nuestro estado la cárcel está hecha para los robagallinas, el resto de delincuentes puede vivir tranquilo. 

Abundando un poco más en esa expresión podríamos añadir que en el estado español nacido de julio de 1936, el que sufrimos actualmente, el único bien protegido de forma inequívoca es la propiedad privada. Este tal Boza ha tenido la osadía de robar unas gafas en el otrora sacrosanto templo del consumismo, El Corte Inglés. Y eso, señores míos, es imperdonable en el país del Valle de los Caídos, el Concordato con la Santa Sede y la Guardia Civil. 

Condenado anteriormente a nueve años de cárcel por abusos sexuales continuados, tuvo la fortuna de cometer ese delito acompañado de un militar y un guardia civil, algo que asegura la mejor defensa posible para cualquier delincuente. Aquí se respeta el uniforme militar mucho más allá de lo que la prudencia requiere, y son prácticamente los únicos delincuentes pobres a los que se les asegura, incluso después de las condenas, la presunción de inocencia. 

Eso es así incluso después del advenimiento del “progresista” gobierno del PSOE, que como ya sabemos consiguió acabar con la tortura en Euskal Herria en sus primeros mandatos, relevó a todos los mandos provenientes de la dictadura implicados en delitos, renovó las academias militares y policiales sustituyendo mandos y profesores por militares que habían luchado contra el franquismo y acabó con los tribunales especiales, la persecución de las ideas y los ataques contra la libertad de expresión. 

Y una vez conseguida la limpieza institucional, el gobierno recién nombrado ya ha puesto en marcha la retirada de la “Ley Mordaza”, contrarreformado la “Reforma Laboral” y democratizado la RTV pública. 
O más bien no, los primeros gobiernos socialistas condecoraron a los torturadores, promovieron a los fascistas o integraron ellos mismos bandas parapoliciales de asesinos y secuestradores. De rebote,  -por obedecer al Imperio y su afán colonialista- convirtió el ejército de criminales de guerra franquistas e incultos chusqueros en avanzadilla de la OTAN en el tercer mundo, dispuestos como siempre a ametrallar moros y negros en una suerte de nostalgia por el Protectorado perdido. 

Así se desarrollaron los primeros gobiernos del PSOE, incumpliendo todas las promesas hechas de un país mejor, rompiendo las esperanzas del pueblo que confió en ellos. Justo como está haciendo el títere gobierno de Pedro Sánchez que a tantos compañeros está engañando. No, no se va a hacer ninguna de las reformas y, también de rebote y como siempre, la monarquía borbónica podrá seguir delinquiendo protegida por la ley. 
Triste país que nunca ha querido pasar página y acabar con el histórico latrocinio al que somos sometidos. Triste país que cuando un puñado de personas hambrientas lanza excrementos contra los guardias civiles en la frontera se lamenta por los pobres guardias en lugar de preguntarse cómo han llegado esas personas a tan terrible situación. Triste país al que le duele más tener que lavar los uniformes manchados de mierda que los cientos de heridos provocados por ese cuerpo militar ocupado en perseguir robagallinas y proteger los bienes de los privilegiados. 

Ese es nuestro país, el de la corrupción institucional, el que desprecia los bienes comunes y solo respeta la propiedad privada aunque haya sido obtenida explotando, maltratando, violando, matando o robando. Ese país que elogia al que consigue engañar a sus vecinos y quedarse con el patrimonio común, el que exalta al defraudador fiscal y al alcalde fullero. El que acaba con la carrera política de una delincuente solo si la pillan robando crema en un supermercado o de un violador cuando entra a robar en el Corte Inglés. 

Así, con este panorama, tengo que reconocerles que no me extraña que en nuestro Ayuntamiento sigamos teniendo como Alcalde a un amigo de ladrones que protege a los imputados por corrupción, que les alienta y promueve. De qué me voy a extrañar, si cuando miras hacia arriba pasa exactamente lo mismo. 

Porque ya saben, estamos en esta puta España, la que decía Rubianes. Esa en la que Felipe Borbón pronto heredará todo lo robado por su padre, como heredó su padre lo que heredó de su abuelo y bisabuelo. Esa puta España en la que 181 militares que siempre han servido al franquismo sin que nadie les reprochase nada se permiten la chulería de decirlo en voz alta, restregándonoslo. Puta España que encarcela y exilia a políticos, a osados chavales que se enfrentan a guardias civiles borrachos en un bar, se persigue a raperos o tuiteros y se engaña a todos los habitantes con falsas promesas que nunca quisieron cumplir. No, en este último mes tampoco se ha resuelto ninguna de esas dolorosas situaciones.