lunes, octubre 30, 2006

Déjalo, Antonio, amigo

Emitido en Ser Costa del Sol el 30/10/2006. Archivo sonoro

Para estar en política hay que elegir. Y para elegir hay que saber lo que se quiere. Lamentablemente estamos gobernados por un Alcalde, mi amigo, que no sabe elegir. Porque no sabe lo que quiere. Eso tiene haber desembarcado en el mundo de las ideas sin haberlas tenido nunca. Y no es culpa suya, seguramente. Será culpa de los que le rodean, que tampoco tienen demasiadas luces. Y cuando las tienen son malas, son gente de malas ideas. De mala leche, en el caso de algunos que yo me sé.

El lamentable espectáculo del viernes no es culpa de la prensa, ni de la oposición interna ni externa, ni del hacedor de los convenios, el Señor Crespo. El espectáculo que diste el viernes es culpa de la ignorancia, de la prepotencia, de la soberbia. Y, afortunadamente, es decir, por pura suerte, todo salió bien. No se aprobaron esas operaciones urbanísticas tan perjudiciales para la comunidad y tan beneficiosas para unos pocos.

Antonio, amigo. Déjalo ya, no sabes si eres socialista, ni qué significa, ni sabes qué significa ser un populista como tus compañeros de pacto. Ni sabes que es ser andalucista, aunque eso nadie lo sabe exactamente. Déjalo, dedícate a lo tuyo. Vete a tu casa, deja de sufrir. Juega a cartas con tu amigo Bono, ése que como tú, tampoco es socialista. Sal de copas con Fonsi Nieto, que tampoco sabe montar en moto. Abandona, y antes de hacerlo, cesa a los listos, a los espabilaos, a los que sí que saben de qué va la movida. Échalos, son malos, te la juegan, te ponen cosas feas para firmar, te quieren liar. Esos son los de las malas ideas.

jueves, octubre 26, 2006

Manifestaciones

Emitido en Cadena SER Costa del Sol el 23/10/2006. Archivo sonoro

Aunque parezca mentira, no todo lo que se pide en la calle gritando tiene por qué ser aplaudido. Y eso lo dice alguien que, como yo mismo, ha participado en cientos de manifestaciones, legales e ilegales. Pero hay veces en las que no me creo ni las motivaciones, ni los objetivos, ni los compañeros de pancarta.

Esto es lo que me pasó la semana pasada con la concentración de los campitos. Sí, es cierto que estoy por el derecho constitucional a una vivienda digna. Y es cierto que me parece injusto el que a los grandes propietarios se les dé un trato y a los pequeños otro completamente distinto en los planes de ordenación. Hasta ahí, estamos de acuerdo.

Sin embargo, las manifestaciones de los diseminados rurales esconden alguna que otra mentira, y más de dos trampas. No me voy a andar por las ramas y procuraré ser sincero, como casi siempre. No es verdad que la motivación de los convocantes sea, salvo excepciones, la de “la vivienda digna para sus hijos”. Más bien se está reinvindicando el derecho a tener una segunda vivienda para hacer paella los domingos y, si se tercia, venderla al mejor postor. No es cierto que, salvo excepciones, se esté protegiendo el medio natural, el campo, sino que se está abandonando, plagándolo de piscinas y praderas de césped para, me repetiré, hacer paella.

Estaría de acuerdo con los manifestantes si se pidiese una legislación racional, un estudio de la realidad parcelaria, unos límites de superficie apropiados, racionales, verdaderos estudios de impacto ambiental. Y después, en consecuencia, legalizar las construcciones que lo mereciesen.

Los manifestantes del otro día, y los convocantes, saben que eso no es así para muchas de las construcciones. Pero quieren la amnistía para todas. Lo siento, desde mi punto de vista eso sería imposible. ¿O quieren que les mienta?.

Ni siquiera en período preelectoral. Porque esa es la otra cuestión, los partidos acompañantes, o son culpables directos de la situación o se quieren apuntar al carro de todos los votos posibles e imposibles. O son los que benefician en los planes exclusivamente a los grandes. Si yo fuese propietario de un diseminado rural, andaría con cien ojos en esas concentraciones.



martes, octubre 17, 2006

Tiene que llover ...


Emitido en Ser Costa del Sol el 16/10/2006. Foto gg. Archivo sonoro

Tiene que llover, tiene que llover a cántaros. Pero no lo está haciendo. Puede ser el tercer año de una sequía que, si todo es como nos dice la historia, podría durar al menos otro más.

Hoy he leído que se paraliza la reforestación de mil cuatrocientas hectáreas en la provincia porque el terreno seco impediría enraizar a los plantones. El nivel de las reservas hídricas está, después de un año del Decreto de la Sequía, por debajo del año anterior.

Los que andamos por el campo vemos como los cursos de ríos y arroyos son pedregales vacíos casi en su totalidad, incluso en grandes ríos como Guadiaro o Genal.

La situación parece catastrófica. Digo parece, porque no debe serlo en absoluto. El crecimiento previsto para la Costa del Sol, según los planes de ordenación en revisión, será astronómico.

No parece que nadie se haya parado a pensar en que una casa consume mucha más agua que un plantón de pino piñonero. Sin embargo, se están plantando muchas más casas que árboles. Y junto a esas casas, las del famoso turismo residencial, se plantarán praderas de césped inglés, y exhuberante vegetación tropical, y gigantescas piscinas. Y todo ésto adornado con campos de golf conseguidos a golpe de máquina excavadora y aspersor.


Los falsos profetas del desarrollo sostenible dirán que ese es nuestro futuro. Nuestro futuro es urbanizar salvajemente hasta el último metro posible, y un poco más allá cuando éste se acabe. Y que faraónicas obras de infraestructuras nos permitirán conseguir el agua necesaria para tanto hormigón.


No, no hay paradoja. Para conseguir aguantar tanto hormigón necesitaremos mucho más hormigón. La Gran Presa del Genal es el horizonte previsto en nuestros ecologistas mandatarios. Inundar pueblos y un valle únicos por su valor ambiental, histórico y antropológico.


El hormigón, fuente inagotable de comisiones, de chanchullos. ¿Será casualidad que todas las soluciones previstas pasen por él?. Tiene que llover, tiene que llover a cántaros.

martes, octubre 10, 2006

Radicales y extremistas

Emitido en SER Costa del Sol el 09/10/2006. Archivo sonoro

En ocasiones he tenido que oir como se nos denominaba, a mis compañeros y a mí mismo, como los extremistas, los radicales, los talibanes. Y tengo que decir que, aunque la intención de los que nos disparan esos adjetivos es peyorativa, no andan completamente descaminados.

Radical viene de raiz. Y talibán quiere decir estudiante. Que alguien nos diga que queremos ir a la raiz de los problemas y estudiarlos no me parece mal en absoluto. Aunque la intención sea equipararnos a los extremistas. Ahí sí que no tenemos nada que ver.

Somos radicales en tanto en cuanto intentaremos siempre estar lo más cerca posible de la razón, de lo más razonable, y eso significa no ceder a la fuerza del dinero, a la fuerza del poder establecido. Opondremos, radicalmente, la razón, lo razonable, a la fuerza. Y las conclusiones a las que llegaremos serán siempre fruto del estudio y no de la pasión o el propio interés.

Seguramente la intención de nuestros detractores al llamarnos radicales sea otra. Quizá nos están comparando con ellos mismos. Con los extremistas. Porque ser extremista significa llevar las cosas más allá de los límites de lo razonable. Y si analizan, si estudian la situación actual verán que justo eso es lo que está pasando en nuestra tierra.

Los que queman todas las naves, los que nos dejan sin futuro, los que machacan el territorio para pagar sueldos a estómagos agradecidos demuestran su extremismo. Los que no atienden a razones, los que no estudian la raiz de los problemas para mantener su cuota de poder son los extremistas.

Llamadnos si queréis talibanes o radicales. Estudiantes y razonables. No somos como vosotros, talibanes del ladrillo y radicales del euro fácil.

sábado, octubre 07, 2006

Independientes

Publicado en Estepona Información el 07/10/2006

A menos de un año de las elecciones, por toda la península florecen, en una suerte especial de primavera, multitud de formaciones políticas de carácter local. Con el marchamo de "independientes" todas ellas pretenderán acceder al poder local.

Esa denominación, la de independientes, se les adjudicó durante la transición a los partidos que no estaban integrados en formaciones regionales o estatales. No "dependían" de "gente de fuera" para desarrollar sus proyectos políticos. Y así siguen conociéndose en la actualidad. Sin embargo, con el tiempo, los independientes han querido sumar a su carácter local la supuesta cualidad añadida de "neutros", no definidos políticamente.

Desconozco como se denominan en el extranjero a ese tipo de pequeños partidos. Pero dudo muchísimo que se les diga independientes. Y lo dudo porque como todos sabemos, en política no hay nadie independiente.

Que nadie se me enfade porque haga esa rotunda afirmación, pero tiene una explicación que contentará a casi todos.

Los partidos políticos concurren a las elecciones con un documento, el programa, que reflejará el modelo, el proyecto, el futuro que para su ciudad desean. Y detrás de ese modelo inevitable y afortunadamente traslucirá la ideología, la formación política, la historia, de las personas que constituyen esa organización. Un partido político que viene de gentes de la derecha política será de derechas aunque sus militantes no sostengan relación orgánica con el gran partido de la derecha española. No son por tanto, independientes, sino en todo caso no adscritos a organizaciones mayores.

Así, a modo de ejemplo, lo que podríamos esperar del programa de Estepona 2007 serán propuestas que no chirríen con la ideología que históricamente han sustentado sus actuales líderes.

A modo de ejemplo también, los políticos que provienen de formaciones populistas, supuestamente desideologizadas, como era el partido del difunto GIL, nos harán propuestas del mismo tenor que las sostenidas en vida del fundador. Propuestas de profundo carácter político, aunque fuese negado por sus formuladores. Negar el sistema democrático, encumbrar la presuntamente ágil gestión empresarial contra la pesada maquinaria administrativa son propuestas exclusivamente políticas, ideológicas, y no tan sólo de programa de actuación. De parte del populista partido del Sr. Crespo oiremos, matizadamente después de su conversión democrática, que los partidos sometidos a estructuras de Sevilla o Madrid no harán nada por el desarrollo de nuestro municipio, o que el aumento de la delincuencia sólo se detendrá con un gobierno fuerte, de gestores y no de políticos.

No se crean tampoco de la independencia de este tipo de políticos. La supuesta independencia de los poderes políticos ha pasado, como se está demostrando con la mayoría de los exgilistas, a una dependencia aún mayor y muchísimo más peligrosa para las ciudades hacia ciertos poderes económicos empresariales.

"CONVOCATORIA", la formación política recientemente constituida en Estepona con vocación andaluza es un partido independiente desde el momento que no sostiene relación orgánica con ningún otro partido de ámbito territorial superior. Pero se define a sí misma como "partido de la izquierda andaluza" y "eco-socialista".

Somos, por tanto, independientes en nuestra estructura, pero comprometidos con una ideología que quiere profundizar en la igualdad de las personas, en la supresión de las diferencias entre clases, en la defensa de los intereses de los más desfavorecidos, en un mundo sin fronteras, sin guerras y en el que impere la justicia social. Somos socialistas.

Y también pretendemos que el uso de los recursos naturales sea acorde con un desarrollo armónico de nuestra sociedad, que la tierra quede para nuestros hijos mejor de cómo la recibimos de nuestros padres, que el crecimiento de nuestros pueblos y ciudades sea incompatible con la destrucción del medio natural. Somos ecologistas.

Y esto es así porque los militantes de CONVOCATORIA no hemos surgido de la nada, no hemos aparecido por generación espontánea en nuestro pueblo, sino que venimos de las agrupaciones sociales, de los partidos socialistas y comunistas, de los grupos anarquistas, de los naturalistas y ecologistas, de los sindicatos de clase, de los foros culturales, del mismo pueblo comprometido con su futuro.

Como pueden observar, CONVOCATORIA, es un partido para nada independiente.

(Gerardo Galán es Secretario General de la Comisión Gestora de "Convocatoria")

martes, octubre 03, 2006

Efecto llamada


Emitido en SER Costa del Sol, 02/10/2006. Archivo sonoro.


Si estamos acostumbrados a que semanalmente se produzcan ruedas de prensa con los motivos más peregrinos, la de la semana pasada es, con diferencias, la que se lleva la palma. Una rueda de prensa con el Arquitecto Redactor del Plan General de Ordenación Urbana y los portavoces, y avanzadillas intelectuales, de los partidos del gobierno local.

Nos comunicaban, muy contentos, que el avance del Plan General se hará público próximamente. Escaso motivo, a mi parecer, para convocar una rueda de prensa plagada de tantos y tan importantes cerebros. O tal vez no, que posiblemente el motivo real fuese el de intentar contentar a esos que andan manifestándose por ahí reivindicando su justo derecho a la construcción ilegal y, de camino, a algún que otro incauto.

El Plan General, antes de su avance, a mí me parece una barbaridad, y lo digo sin conocerlo, lo digo tan sólo oyendo a nuestros próceres. Lo siento, pero me parece demencial un plan que pretende quintuplicar la población de Estepona en diez años. No me creo que haya por ahí doscientas cincuenta mil personas anhelando comprar viviendas de lujo para venirse a vivir a Estepona y convertirse en vecinos míos. Y si no son para ser habitadas, ¿para qué queremos 80.000 viviendas más?. Sospechen lo que quieran, pero no olviden que para construir y sostener esas viviendas hará falta cinco veces más agua, cinco veces más carreteras y cinco veces más asistencia sanitaria, colegios, etc. No voy a hablar del equipamiento cultural o deportivo, del que podríamos prescindir en esa progresión, cero por cinco sigue siendo cero.

La rueda de prensa contenía otras joyas. Como la de la promesa de “viviendas sociales”. Si la ley andaluza prevee un 30 % de vivienda protegida, habrá que construirlas para tener el 70% de las que dan pasta gansa. Es decir, unas 5.600 viviendas más y si las previsiones del Dr. Montesinos se cumplen “muchísimas más que se podrían conseguir”. Hasta 14.000 dice algún periódico del fin de semana. Para aburrir, vamos. De no hacerse ni una en años hasta 14.000 en un puñado de meses. Hagan falta o no. Pero las que son necesarias, las de los jardines privados hay que hacerlas como sea.

Ya hemos contentado a los propietarios de fincas susceptibles de ser urbanizadas, a los trabajadores con expectativas de comprar una casa y sólo nos quedaban los dueños de los campitos.

“El 90% de lo edificado ilegalmente puede ser considerado suelo urbano no consolidado, legalizable por tanto”, y ahora, la guinda “el 10% restante, aunque está en zonas de especial protección, Lugares de Interés Comunitario, no se va a derribar”. Toma ya efecto llamada. Esto si que es decirle al personal construye, construye, que no pasa nada. Y eso lo dijo el Alcalde, sin ruborizarse ni nada, hasta contento parecía.

Así que ya lo saben todos, el que cumple la normativa es tonto, un pringao Aquí lo que se lleva es el edifica, que yo te arreglo. Y como eso vale para los grandes, pues también para los pequeños, se me vayan a enfadar.

Yo no sé qué hacer, ni tengo finca grande para enriquecerme ni tengo campito para hacerme chalecito, ni siquiera en un lugar protegido. Posiblemente no les vote.