lunes, diciembre 23, 2013

¡Qué pensarán mis hijos!

  


Antes de comenzar pido perdón  a mis lectores por el contenido de la columna de esta semana. Contrariamente a lo que suelo hacer –crónica política reverde– en esta ocasión hablaré de mí mismo. No de mi persona, pero sí de algunas cosas a las que mi actividad pública me ha llevado a vivir.

Esta semana  pasé la desagradable experiencia, que casi ninguno de ustedes conoce, de sentarme en el banquillo de los acusados de un tribunal penal. Allí, en una de las salas de vistas de la Audiencia Provincial de Málaga tuve que oír como por parte de un abogado se me pedían una multa, una indemnización y la bonita cifra de dos años de cárcel.

¿Por qué estaba allí? Muchos de ustedes ya lo saben, fui acusado de calumnias e injurias por un vecino de nuestro pueblo que entendió había esos delitos en una de mis columnas en este periódico. Podríamos decir, por tanto, que estaba allí por escribir en un periódico.

José Ignacio Crespo, ex primer teniente de alcalde en los gobiernos municipales de Jesús Gil y Antonio Barrientos, llevó hasta la Audiencia Provincial lo que él, de forma legítima, entiende como defensa del derecho de su honor, presuntamente perjudicado por quién esto les escribe.

No entraré en el contenido de su declaración como testigo, aunque habría para echar unas risas, ni tampoco en lo que allí pasó. Del resultado del juicio espero aportar pronto noticias. Buenas, según las sensaciones que tuvimos al salir de allí.

Sí que pienso referirme a un momento concreto de su declaración. Según el Sr. Crespo, le preocupa qué pensarían sus hijos de él después de leer las cosas que yo he escrito. Soy padre, como él, y no volveré a mencionar a sus hijos ni aquí ni en ninguna parte, guardándoles el mismo respeto que espero para los míos.

Pero de ellos, de los míos, sí que puedo hablar. He tenido que explicarles que me veía abocado a sentarme en el banquillo por escribir. Por hacerlo siempre en defensa del interés público,  empeñado en la lucha contra la corrupción política en nuestra Costa del Sol. Hasta el punto de ser excluido del que fue mi partido por no participar ni por un segundo de connivencia con los que consideraba peligrosos para mis vecinos. Abocado desde entonces a una lucha en la que solo un puñado de íntegros compañeros me acompaña, a sabiendas de lo difícil que es la batalla política en este podrido sistema en el que vivimos.

Ellos, mis hijos, agradecen mi esfuerzo . Aunque a veces me recriminan  –¡Papá, otra vez metido en follones!– cuando me ven arrastrado por la policía en el intento de paralización de un desahucio, o discutiendo con las fuerzas policiales defendiendo el derecho de reunión, manifestación o libertad de expresión. Me regañan, preocupados, pero entienden y comparten lo que hago.

Aunque entiendo  que todo sería distinto si mi historia policial y judicial fuese otra. Su madre no se ha visto obligada a contarles que su padre no irá a cenar, y que pasará algún tiempo en la cárcel porque un juez me acusa de delitos contra la administración pública, contra todos nosotros. ¿Qué les diría su madre si me viesen en televisión escondiendo mi rostro con una chaqueta cuando me llevan esposado a la cárcel? Tampoco me he visto obligado a contarles que me condenaron a devolver dinero que salió irregularmente de las cuentas públicas. Tal y como les he educado, no entenderían ni perdonarían nada de eso.  Afortunadamente, les he librado de esa experiencia, y si alguna vez me detienen por lo que hago levantaré el puño y mostraré mi rostro, orgulloso, como hacen mis camaradas. Ante ellos y ante el mundo.

Reflexiono en estas cosas y me siento aliviado de no haber caído nunca en la tentación de engañar a mis vecinos por dinero. Así es más fácil ser padre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicitaciones por su no-ingreso en prisión, hubiera sido terrible que no hubiera podido cenar y celebrar la "feliz falsedad" con su familia este año.

Anónimo dijo...

Animo ¡¡ somos muchos los que no te conocemos pero si tus hazañas. Seguiremos contigo apoyandote

Facebook . Estepona Quejas Vecinales