Lo de hoy ha sido la gota que colmaba el vaso. Ya está bien de aguantar que nos estén metiendo miedo constantemente. Después de la columna del sábado, hoy me han llamado otra vez de la Policía Nacional, provocando una denuncia inevitable.
AL JUZGADO DE GUARDIA
DE ESTEPONA
GERARDO GALÁN , con DNI XXXXXXxx, vecino de Estepona,
domiciliado en Xxxxxxxxxxxxx, titular del número de teléfono xxxxxxxx, ante ese Juzgado de Guardia COMPARECE Y DICE
Que durante el jueves de la semana pasada, día 20 de junio,
recibió al menos 5 llamadas que no pude atender de un número de teléfono, el
952798300. De ellas dos terminaron con un mensaje en mi buzón de voz en el que
una persona decía pertenecer a la Comisaría de Estepona y que tenía que hablar
conmigo. Comprobado por mi parte el citado número correspondía efectivamente a
la Comisaría de Policía Nacional de Estepona.
Finalmente, el viernes por la mañana pude atender la llamada
proveniente de ese número, y en ella un policía, del que no recuerdo si
mencionó su nombre pero sí que dijo pertenecer a la Brigada de Información, me
comentó que llamaba para que le facilitase unos datos referentes al partido
político en el que milito, –Espacio Verde, EVA– concretamente solicitaba una
dirección electrónica de contacto.
Cuando le requerí para qué necesitaba ese dato el citado
policía me dijo que “se lo había pedido
el nuevo Comisario, por si necesitaba comunicarse con nosotros”, cuando
insistí preguntando que para qué querría comunicarse con EVA el Comisario el
funcionario exclamó “¿tiene usted algo
contra nosotros?”. Le referí que no tenía nada contra ellos, pero que esos
datos que quería saber eran de dominio público por estar en las webs del
partido o accesibles en los registros del Ministerio del Interior, por tratarse
mi partido de una entidad legal registrada debidamente como partido político.
El funcionario insistía y le recordé que no estaba obligado a
cumplimentar ningún censo telefónico que me hiciese la Policía Nacional. A lo
que el funcionario, mostrando ignorancia sobre el alcance de lo que estaba
haciendo dijo “esto no es un censo”,
viéndome obligado a aclararle que la toma de datos y la anotación de los mismos
es un censo. Y señalándole también que si tanto interés tenía en comunicar
conmigo o mi partido le resultaría muy fácil. De hecho, ya lo estaban haciendo
llamando a mi teléfono privado. En ese momento se despidió y colgó.
Reflexionando sobre lo sucedido, y contemplando la
posibilidad de que se esté realizando un censo al margen de lo establecido por
la Ley Orgánica de Protección de Datos, y también para reivindicar el papel de
una policía democrática en un estado de derecho, escribí mi habitual columna
semanal en la prensa local refiriéndome a lo sucedido. Acompaño recorte de la
misma, por si pudiese aportar luz a lo aquí relatado. De lo relatado
anteriormente no se aparta ni un ápice, salvo en el contenido más “literario” y
político de la misma.
Finalmente, esta mañana a las 09.49 he vuelto a recibir una
llamada del número antes citado, 952798300, y de nuevo un funcionario policial
me ha solicitado telefónicamente datos sobre mi adscripción política. En este caso quería saber el cargo orgánico
que ocupo dentro de mi partido, EVA. Educada pero firmemente he dicho, creo que
transcribo literalmente “Váyase usted al
Registro del Ministerio del Interior a enterarse” y después, tras su
insistencia, le he dicho “Que se vaya
usted al Registro del Ministerio del Interior y deje de molestarme para pedir
datos que o son públicos o están protegidos”. En ese momento, el
funcionario al habla ha exclamado, y en esta ocasión no tengo ninguna duda
sobre la literalidad de su expresión “Váyase a tomar por culo”. Y ha
colgado.
Por si fuese de interés, ambas conversaciones, tanto la del
viernes pasado como las de esta mañana han tenido lugar en presencia de
testigos, que podrían validar mi trato educado y la exactitud de mis palabras.
Por todo lo anterior, vengo a manifestar a ese Juzgado tenga
en consideración lo anteriormente expuesto y realice las averiguaciones
oportunas en los siguientes aspectos que como ciudadano me parecen
preocupantes.
a)
Si se pudiese
estar confeccionando un censo que investigue a militantes políticos y sindicales
de la localidad, con fines que desconozco pero que pudiesen vulnerar la letra y
el espíritu de la Constitución Española, que en sus artículos 6 y 7 reconoce
expresamente para los partidos y sindicatos su libre actividad, reflejando
expresamente que “su creación y ejercicio de su actividad son libres dentro del
respeto a la Constitución y a la ley”.
b)
Si ese censo cumple la obligación de comunicarse
fehacientemente a las personas y entidades incluidas en el mismo, así como el
resto de obligaciones que prevee la vigente
Ley Orgánica de Protección de Datos.
c)
Si el comportamiento del funcionario policial en la conversación
que ha mantenido conmigo en la que me ha exclamado “Váyase a tomar por culo” supone
–además de la evidente desconsideración y
falta de respeto que me merezco personalmente como cualquier otro ciudadano– alguna acción que sea reprochable de forma administrativa o
penal. Sobre todo teniendo en cuenta la especial relevancia de los hechos en
relación a la dignidad del cargo público que ostenta.
En todos los
casos, además del citado en último lugar, solicito al Juzgado de Guardia la
calificación de los hechos, por si pudiese ser constitutiva de infracción
administrativa o delito, tanto contra las libertades públicas fundamentales
como contra la intimidad y el honor de personas e instituciones.
Es de justicia
que se solicita en Estepona a 25 de junio de 2013