lunes, octubre 30, 2006

Déjalo, Antonio, amigo

Emitido en Ser Costa del Sol el 30/10/2006. Archivo sonoro

Para estar en política hay que elegir. Y para elegir hay que saber lo que se quiere. Lamentablemente estamos gobernados por un Alcalde, mi amigo, que no sabe elegir. Porque no sabe lo que quiere. Eso tiene haber desembarcado en el mundo de las ideas sin haberlas tenido nunca. Y no es culpa suya, seguramente. Será culpa de los que le rodean, que tampoco tienen demasiadas luces. Y cuando las tienen son malas, son gente de malas ideas. De mala leche, en el caso de algunos que yo me sé.

El lamentable espectáculo del viernes no es culpa de la prensa, ni de la oposición interna ni externa, ni del hacedor de los convenios, el Señor Crespo. El espectáculo que diste el viernes es culpa de la ignorancia, de la prepotencia, de la soberbia. Y, afortunadamente, es decir, por pura suerte, todo salió bien. No se aprobaron esas operaciones urbanísticas tan perjudiciales para la comunidad y tan beneficiosas para unos pocos.

Antonio, amigo. Déjalo ya, no sabes si eres socialista, ni qué significa, ni sabes qué significa ser un populista como tus compañeros de pacto. Ni sabes que es ser andalucista, aunque eso nadie lo sabe exactamente. Déjalo, dedícate a lo tuyo. Vete a tu casa, deja de sufrir. Juega a cartas con tu amigo Bono, ése que como tú, tampoco es socialista. Sal de copas con Fonsi Nieto, que tampoco sabe montar en moto. Abandona, y antes de hacerlo, cesa a los listos, a los espabilaos, a los que sí que saben de qué va la movida. Échalos, son malos, te la juegan, te ponen cosas feas para firmar, te quieren liar. Esos son los de las malas ideas.

4 comentarios:

Gerardo Galán dijo...

Eres un profeta, HellBoy. El Alcalde ha vuelto a elegir a los malos, a esos que le adulan, le comen la oreja, le engañan, le mienten ...

Gerardo Galán dijo...

No hay muchas opciones. Honrado o tonto. Yo le quiero, en serio. Aunque él ya no me aprecie le sigo considerando mi amigo.

Tonto.

Gerardo Galán dijo...

Digamos que pese a todos los indicios que me lleven a pensar lo contrario, seguiré defendiendo su honestidad.

A otros, por mucho menos, no les concedo tanto margen de credibilidad, cierto.

Y por cierto, pese a la amistad, denunciaré las cosas que no me gustan. Ya verás, ya verás.

Anónimo dijo...

Error al elegir...más claro, ni el agua.