lunes, marzo 20, 2006

Animales de compañía


Emitido en SER Costa del Sol el 20/03/2006. Foto g.g.

De lo mucho oido respecto al Parque Selwo lo que me parece más revelador es lo que dijo el gilista Crespo, justo después de que Antonio Barrientos despertase iluminado por la ideología socialista.


Crespo dijo que debíamos elegir entre un terreno yermo o una maravillosa urbanización, generadora de riquezas para todos. Si urbanizar lo que ahora es un parque es la solución a todos los males, podríamos preguntarnos por qué favorecer a una empresa privada si todo aquello es nuestro.

Al fin y al cabo, los terrenos son públicos, y el parque sólo una concesión administrativa. Ya me veo a la promotora “Estepona, S.A.” vendiendo chalets por todas las ferias inmobiliarias. Y con el dinero obtenido, que sería mucho, es posible que los esteponeros, en lugar de pagar impuestos cobrásemos dividendos.

Aunque muy probablemente la idea de Crespo y otros no es la de aliviarnos impuestos, sino que sólo algunos cobren dividendos.

sábado, febrero 18, 2006

El bigote de tu vecino

Publicado en Estepona Información, 18/02/2006

EL BIGOTE DE TU VECINO

Ya está más que remojado y rapado. No, no es la primera vez que la justicia pone en su sitio el bigote del famosísimo “Pantojo”. Y nuevamente vuelve a ser portada, no precisamente por sus peleas con los paparazzis, sino por su particular (delictiva en varias ocasiones) forma de hacer “política”.

Pero en esta ocasión la condena del Tribunal de Cuentas viene “al pelo” para recordar aquel clásico refrán castellano. Por la evidente vecindad, por el partido al que pertenecía y, sobre todo, por la naturaleza de los hechos que le llevan nuevamente a ganarse la condena de un Tribunal.

La “actitud irresponsable y negligente” que mantenían los condenados Muñoz, Perodia y Guzmán al frente de la sociedad Jardines 2000 les llevará a devolver y pagar 3,5 millones de euros (en castizo, cerca de 600 kilos). Y estamos al principio, que conste, que esta es la primera empresa sobre la que se emite sentencia, y quedan dieciséis.

Han sido condenados en un procedimiento de “alcance contable”, al margen de los procesos penales que se llevan en un Tribunal de la Audiencia Nacional. Un procedimiento gemelo a los que se siguen respecto a empresas municipales creadas en Estepona por sus compañeros de partido y de “filosofía política”.

El gilismo creó en Marbella y Estepona un entramado de sociedades mixtas, presuntamente municipales, con propósito más que evidente de saltarse los que deberían ser estrictos controles sobre el dinero público. Tan evidente y palmario en el caso de Marbella que el condenado Muñoz anuncia un recurso basado en el “yo no he sido, que yo no me enteraba de nada”. Ha llegado a la valentía de acusar a dos muertos de todo lo que pasaba en la casa que el presidía. Eso sí, parece que no es capaz de negar las evidencias destapadas por el tribunal.

En Estepona, los ilustres gilistas Crespo, Antolín González y Sánchez Pinacho, (los dos primeros, concejales del gobierno) están también en una fase avanzada del proceso. Ya han sido requeridos a depositar fianzas para responder de presuntos alcances contables. No sabemos muchas cosas al respecto, y no debemos convertirnos en jueces de lo que, sin duda, será valorado por los que tienen la capacidad para ello.

Tampoco nos preguntaremos (aunque me corroe la curiosidad), como un trabajador honesto consigue afianzar cantidades que se cuentan por millones de euros así, como el que no quiere la cosa.

Pero sí que podemos hablar de eso tan manido de las “responsabilidades políticas”. ¿Es razonable mantener en la gestión municipal a los que están siendo investigados por alcance contable?. ¿Es compatible felicitarse en Marbella (los concejales del PSOE) por la condena a Julián Muñoz y gobernar en Estepona con Crespo y compañía? ¿Se puede entender que el PA de Marbella critique a su exsocia Marisol Yagüe por tener contratado al condenado Esteban Guzmán y el PA de Estepona compartir gobierno con los que pueden seguir el mismo camino?. ¿Se puede ser feliz viviendo con tantas contradicciones?.

Pues no, mire Vd., a mí no me parece razonable, y desde luego, no soportaría una vida intentando explicarme cosas que sé que no conseguiré entender nunca. Lamentablemente, no tengo grandes referencias, obras emblemáticas, grandes avances en mi localidad para hacerme olvidar el origen de unos advenedizos que llegaron a la Costa del Sol, mi costa, con intenciones que poco a poco van siendo aclaradas en los tribunales. Lo siento. Ni las ciudades del periodismo o deportivas que caben en el miniparque Central, ni las rotondas cibernéticas harán que me olvide del estado de ruina económica en el que están sumergidos los ayuntamientos de mi tierra. No olvidaré tampoco el deterioro que el urbanismo gilista y posgilista ha causado a nuestro medio físico. Ni la pobreza moral a la que ha llegado gran parte de la clase política.

Pero parece que todo llega, las barbas del vecino ya fueron remojadas y cortadas, y la cuchilla del barbero sigue afilada.

sábado, enero 28, 2006

No hay futuro

Publicado en Estepona Información el 28/01/2006

NO HAY FUTURO

“No future”, ese era el grito de guerra en torno al cual se movieron miles de jóvenes a finales de la década de los 70 del pasado siglo. El movimiento punk, rompedor, iconoclasta, transgresor, surge casi inevitablemente de una sociedad cada vez más desnaturalizada y urbana que presentaba para los jóvenes un horizonte de paro, cemento y desesperanza.

No hay futuro, un grito que bien podría ser lanzado hoy mismo desde ciertos ámbitos de la sociedad esteponera. No hay futuro para unas empresas municipales diseñadas como instrumentos para malgestionar. Como instrumentos para la contratación de trabajadores a espaldas de los principios de igualdad de oportunidades y concurso de méritos.

Estos días hemos tenido la oportunidad de oir a nuestros políticos referirse a lo que no se debe hacer en las empresas municipales con una alegría que sólo puede proporcionar el desconocimiento más absoluto o la más absoluta de las desvergüenzas.

En el debate de Estival Televisión de hace unos días el representante del PA, José María García, repitió en varias ocasiones que “ellos”, o sea, los del PA, tan sólo habían contratado a 12 personas en este período de gobierno. Y se quedó tan ancho. Como si saltarse a la torera las normas de acceso a un puesto de trabajo público fuese cuestión de 1, 12 o 160 personas, incremento aproximado que reconoció el también presente Delegado de Personal, Manuel Reina, del PES.

También hemos oido al Primer Teniente de Alcalde, el gilista Sr. Crespo, quejarse de que nadie quiere asumir el riesgo de pertenecer a los Consejos de Administración de las empresas públicas. Según él, es un cargo no remunerado, sin ánimo de lucro y no voluntario que, sin embargo, puede acarrear responsabilidades personales. No le gusta la nueva legislación societaria. Que, recuerda, ya era “dura” en la época de sus empresas XXI.

El Sr. Crespo olvida que el representar a mi pueblo es también algo voluntariamente elegido, socialmente muy valorado y, por cierto, excelentemente remunerado. Alguna pega tenía que tener el cargo, Sr. Crespo. Y sí, debe ser desagradable tener que depositar fianzas millonarias y comparecer ante los tribunales. Aunque eso se podría evitar, quizá, gestionando de manera más respetuosa con el ordenamiento.

Sin embargo, y con ser interesantes las peleas, las discusiones, los números y toda la algarabía política de nuestro pueblo, voy a quedarme con algo que me preocupa de verdad. Como vecino pero, sobre todo, como padre.

No hay futuro para al menos una generación de jóvenes de mi localidad que podrían tener vocación de servicio público. Jóvenes que están estudiando para asumir el reto de una futura vida laboral y que encontrarán cerrado el acceso a un puesto de trabajo tan digno como servir al Ayuntamiento de su pueblo. Jóvenes que tendrán que buscar fuera de Estepona el lugar para saciar sus legítimas aspiraciones de servir a los demás desde el empleo público.

Porque en Estepona ya hay 700 trabajadores en unas empresas municipales que, hay unanimidad, están sobredimensionadas y mal gestionadas. 700 trabajadores que nunca se presentaron a unas oposiciones y que hasta su jubilación impedirán el que otros puedan hacerlo. 12, o 160 de ellos han sido contratados en el último período. Todos ellos cumplen su labor de la mejor manera posible. Y todos tienen derecho, como cualquier hijo de vecino, a la estabilidad laboral. Y, por supuesto, no son responsables individuales de la situación creada.

Los responsables son otros, políticos sin ánimo de lucro, administradores no voluntarios y gestores en manos de los tribunales. Pero la realidad es la que es, no se han hecho bien las cosas desde que Gil y el gilismo inventaron esta suerte de empresas municipales.

No hay futuro, si lo que quieres es conseguir, por tus propios méritos, acceder a un puesto de trabajo en el Ayuntamiento.

sábado, enero 14, 2006

Feliz 2735,8


Publicado en Estepona Información el 14/01/2006

FELIZ 2.735,8

Pues eso, que tengan todos los lectores de este periódico, y todos los esteponeros, un muy Feliz 2.735,8.

No, no es un error. Ya sé que el año que acaba de comenzar es el 2006, y que la costumbre (y el deseo real de las personas de bien) es que el nuevo año sea para todos feliz y próspero. Es también mi deseo, y después de dejarlo claro tendré que aclarar también el pequeño misterio de esa cifra tan poco redonda, 2.735,8.

Dos mil setecientos treinta y cinco millones de pesetas. Esa es la cantidad que el Tribunal de Cuentas está intentando escudriñar en la enmarañada contabilidad de las empresas que un día fundo el partido Gilista en nuestra localidad. No está mal, no. Las palabras de tan alta institución del Estado son exactamente El análisis de las Sociedades municipales ha puesto de manifiesto la existencia de numerosas operaciones que no han quedado adecuadamente justificadas, por al menos 2.735,8 millones de ptas.

Una bonita cifra que sigue sin estar justificada, pese a los intentos de las dos últimas administraciones cogobernadas por miembros de ese partido, el GIL. Personas que participaron directamente en la comisión de los hechos han intentado infructuosamente encontrar los documentos que justifiquen el destino de 2.735,8 millones de pesetas, durante más de 3 años, y de la mano de dos alcaldes distintos (Rosa Díaz del PP, y Antonio Barrientos, del PSOE).

Aquel argumento del que presuman los gilistas, la gestión empresarial, queda seriamente dañado. Ninguna empresa permitiría que 2.735,8 millones de pesetas quedasen en el limbo de lo indocumentado o injustificado. Ninguna empresa mantendría en su cargo a los responsables de que cada peseta, cada euro, estuviese perfectamente justificado. Ni siquiera en un periodo como el actual, de investigación sobre aquellos hechos.

Ninguna, salvo los ayuntamientos de la Costa, al parecer. En Estepona aquellos magníficos gestores han conseguido la confianza de parte del electorado, primero, y de la totalidad de la clase política local, después. Entre todos hemos convertido en políticos y demócratas a los que vinieron como pregoneros del fin de la ideología, de la política e incluso de la democracia.

Aunque puede que las cosas vuelvan a su cauce, tarde como siempre, pero queda poner la esperanza en la justicia, que en este país siempre llega tarde y a veces mal, pero que acta, lenta e inexorablemente, intentando encontrar respuestas a tantos y tantos interrogantes.

En estas semanas el Ayuntamiento de Estepona está siendo requerido por el Tribunal de Cuentas para mantener o desistir del legítimo interés de reposición de los posibles daños que la gestión de los años oscuros del gilismo produjo a nuestro patrimonio común.

No sabemos cual es la respuesta que se está dando a estos requerimientos por parte de una administración gobernada ahora mismo por aquellos que en su da fueron responsables de la existencia de numerosas operaciones que no han quedado adecuadamente justificadas, por al menos 2.735,8 millones de ptas.

Lo que sí que sabemos es que un grupo de ciudadanos, miembros de dos asociaciones distintas, está intentando que a nadie se le ocurra desistir, dejar caer en el olvido o correr un tupido velo por una cuestión tan importante como son los al menos 2.735,8 millones de pesetas.

Alguno me dirá en este momento demagogo si hago un recuento de cuanto se podría hacer en mi municipio con tantísimo dinero, así que simplemente lo dejaré a la imaginación de nuestros lectores. Ya saben, pueden empezar a soñar con hospital, parque, teatro o sueldos y nóminas, que para todo podría servir ...

domingo, diciembre 18, 2005

La hora de la verdad

Publicado en Estepona Información el 18/12/2005

LA HORA DE LA VERDAD

Imposible sustraerse esta semana de la situación económica en la que nuestros mandatarios locales han dejado al Ayuntamiento.

Inevitable también que tengamos que oir las excusas cíclicas y manidas al respecto a la financiación de los municipios turísticos. Ya todos sabemos que los municipios turísticos tenemos que dar servicios a muchas más personas de las que están censadas. Y todos sabemos, también, que la situación actual no es sólo fruto de la dejación de los gobiernos de Andalucía y de España respecto a la necesaria nueva ley de financiación de las entidades locales.

La situación actual, ésta en la que nos encontramos, está causada de manera consciente por los partidos actualmente en el gobierno municipal, PSOE, ex GIL y PA. Inmersos en una suerte de espiral loca de gasto público desde que arribaron al gobierno municipal en virtud de aquel pacto inexplicable de la derecha populista con los que dicen llamarse socialistas.

Digo de manera consciente porque todos sabían que era cuestión de tiempo que se produjese “el reventón”. Aunque más bien parece que todo esto haya sido causado por mentes soberbias, incapaces de analizar la realidad que rodea a sus abultados egos.

Todo ello, además, sin olvidar que la carencia de equipamientos públicos viene a ser casi perentoria ya. Este gobierno municipal, no podrá ser recordado en el futuro por ninguna de sus obras. Nada quedará en nuestra localidad que sobreviva a los nefastos gestores que nos ha tocado soportar. Unas fuentes horteras, horrendas, de un gusto cateto de nuevo rico será lo único que podrán mostrar nuestros eficaces gobernantes a su pueblo en las próximas elecciones, y poco más. Elecciones a las que, alguno, tendrá la desfachatez de volverse a presentar.

Habrá que explicar, de una vez por todas, cual ha sido el destino de los miles de millones ingresados por una práctica urbanística que es ejemplo de lo que se debe denominar “desarrollo insostenible”. No sabemos por qué no se ha incrementado el patrimonio municipal del suelo, o por qué no se han construido viviendas sociales.

Aunque de todo eso, de lo que no se ha hecho con la cantidad de dinero inmensa que se ha movido por nuestro municipio ya hemos hablado, y habrá ocasión de volver a hablar.

Ahora ha llegado la hora de la verdad. Barrientos, Montesinos y Crespo tendrán que sentarse frente a los que un día llamaron a la puerta de su despacho para pedir trabajo. Tendrán que hacerlo mirando a los ojos, tendrán que hablar con todos ellos y contarles qué ha pasado con aquellas promesas efectuadas de estabilidad laboral y empleo público. Hay cosas que muchos de los trabajadores municipales ya saben, como que fueron contratados saltándose los principios de igualdad de oportunidades, valoración de méritos y economía de medios. En román paladino, que fueron enchufados. Pero además tendrán que explicarles por qué no van a cobrar en diciembre, o en enero, o en abril próximo.

A esos trabajadores, les conocen personalmente. Militan en sus partidos, han sido fieles “pegadores de carteles”, o distribuidores de CD’s propagandísticos. Que de todo han hecho. Ahora tendrán que decirles la verdad.

Hay otros, no me olvido de los que fueron contratados porque concurrieron a un concurso público o porque estaban inscritos en una Bolsa de Trabajo pública. Éstos se enterarán por los medios de comunicación. Por los medios de comunicación privados, que en los públicos se seguirá hablando de lo que “Estepona Crece”, y que es la ciudad con más futuro de Andalucía y bla, bla, bla.

sábado, diciembre 03, 2005

Generación perdida

Publicado en Estepona Información el 03/12/2005. Foto g.g.


GENERACIÓN PERDIDA

No, no me voy a referir hoy a aquel extraordinario grupo de escritores americanos que se afincó en el París de los años 20. Seré, como casi siempre, bastante más prosaico.
Casi una generación es el tiempo transcurrido desde el año 1995 hasta la actualidad. Diez años de repunte económico, de “vacas gordas” que han propiciado que en nuestra Costa del Sol hayan descargado miles de millones de pesetas.

Es innegable que todo ese tiempo de prosperidad económica ha permitido la creación de riqueza a todo lo largo y ancho de nuestro municipio. Repartida desigualmente, es cierto, pero riqueza por todas partes. Por poner un par de ejemplos, miles de trabajadores han tenido la oportunidad de comprar a cómodos plazos coches enormes o embarcarse en hipotecas imposibles a 20 o 30 años. Y unos cuantos han construido fortunas que harían palidecer a más de un jeque de los Emiratos Árabes.

Nuestras ciudades han crecido, en algunos caso hasta casi duplicar su población. Y en casi todos, duplicando de hecho el número de viviendas existentes.

Es decir, “la Costa del Sol ha ido muy bien” desde hace la friolera de al menos 10 años. Pero., ¿ha repercutido el periodo de bonanza económica en lo que se da en llamar la “calidad de vida” de nuestra comunidad?. El art. 47 de la Constitución dice literalmente “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

La realidad es que no ha sido así, ni se han cumplido los preceptos constitucionales ni tampoco las legítimas aspiraciones de las personas a vivir en un entorno mejor. Estepona, que por número de habitantes (¡más de 50.000!) ya no es aquel pueblo de mi niñez, sigue careciendo de los servicios para que la podamos considerar “una ciudad”.

No hay Teatro, no hay un gran Parque Central , no hay Hospital. Tenemos un único y casi tercermundista ambulatorio y otro casi virtual que se ha inaugurado una docena de veces sin que nadie haya conseguido aún ser visitado allí por un médico. No se construyen escuelas. Pensar en aquella Universidad esteponera se está convirtiendo en una “retahila de viejos” completamente ajena a la realidad. No hay equipamientos deportivos suficientes. El Ayuntamiento es una compleja red de oficinas que distan kilómetros unas de otras. Y así, podríamos enumerar casi todos los servicios de los que disfrutan en las ciudades y que nosotros podemos ver ... cuando salimos de Estepona.

Estos años de miles de casas construidas no han servido para hacer ciudad. Si acaso, para convertir el término municipal en una suerte de “urbanización privada” que va desde una punta a otra del término. Urbanizaciones con caminos privados, insostenible vegetación en jardines privados, piscinas para usos privados y viviendas para los que no viven en ellas. Se ha desarrollado una enorme tarea “urbanizadora”, pero nunca un trabajo ordenado de crecimiento urbanístico.

Hay que preguntarles a todos nuestros mandatarios presentes y pasados qué ha pasado con el artículo 47 de la Constitución. Me temo que de respondernos, que no lo harán, oiremos frases rimbombantes que no tendrán nada que ver con lo cuestionado: “Nunca se hizo tanto en tan poco tiempo”, “Estepona crece”, “El mejor gobierno de la historia”. Y algunas que por lo ridículas nos hacen reir “El parcheado de unos pocos metros de carril se hizo porque yo soy Concejal de Infraestructuras” “No, se hizo porque yo soy el mejor Concejal de Servicios” “Brigadas Operativas de Alcaldía”.

Definitivamente, y cuando parece que asoma el fin del ciclo económico de crecimiento, hemos perdido una generación. Y no se sabe si volveremos a tener otra oportunidad. A veces, en la vida, las cosas buenas no pasan varias veces.