jueves, noviembre 16, 2006

Haciendo playa


Emitido en SER Costa del Sol el 13/11/2006 . Foto g.g. Archivo sonoro (incompleto)

Hace unos días, justo después de las tormentas, recibí la llamada de un buen amigo “Gerardo, sal y fotografía el mar, verás un espectáculo increíble”. Sé que él sabe de qué habla y tiene además una sensibilidad especial para la naturaleza, no tuve ninguna duda. Cogí mi cámara y me acerqué a la playa. El color del mar era muy sucio, marrón, por la cantidad de aportes que las lluvias habían dejado en la costa. Barro, cañas, todo tipo de restos vegetales y alguna porquería humana.

Mi amigo quería que me fijase en como el imponente levante de esos días trituraba estos restos, movía el fondo y depositaba luego lo que sería playa natural. “El mar está haciendo playa” me decía. Además los ríos, al dejar todos esos restos orgánicos, aportaron vida y alimento a la fauna litoral. Comida para poder seguir creciendo y caer en las redes de nuestros pescadores.

El aporte de los arroyos al litoral es fundamental para la vida marina, y también lo es para esa costa de la que tanto presumimos. El ciclo natural de la costa depende de que los ríos sufran crecidas y éstas lleguen a su destino.

Los apóstoles del ladrillo y el hormigón piensan que es un desperdicio toda esa agua. Que debería canalizarse, domesticarse toda para poder seguir construyendo moles generadoras de enormes beneficios. Los apóstoles del ladrillo desean pantanos en Guadalmansa, en Padrón y el super pantano del Genal. Para regar las insaciables ansias de dinero rápido. Y “regenerar” las playas con arena traida a precio de oro. Más dinero.

Los arroyos deben desaguar en el mar. Es el consumo humano el que debe adaptarse a la naturaleza y no fatigarla como hacemos. Además, disfrutaremos de espectáculos maravillosos como el de la pasada semana.

6 comentarios:

Julio (Un Colega) dijo...

Amigo Gerardo,
Nos conocimos, afortunadamente, en Mipasado. He decidido, hacerte una visita fulminante como tronco bloggero y te pido disculpas por ello. Tus espacios bien merecen les dedique más tiempo; pero estoy más liado que un trompo. Ya te iré contando. ¿De acuerdo?
Eres boqurón, no cabe duda. Pero aunque no lo seas victoriano, eres un tronco muy "perita".
Suerte, saludos y hasta muy prontito.

Julio (Un Colega) dijo...

Que lástima lo que han estado haciendo, siguen haciéndolo y seguro que seguirán haciendo con nuestras incomparables playas. ¿Recuerdas aquellos lindos días, siendo niños, como nadaban justo en la orilla los chanquetes? Y las coquinas. ¿Recuerdas que con sólo escarbar un poquito en la orilla las cogías a puñados? No sé por Estepona. Pero aquí, en Málaga capital, hace años contrataron a una compañía holandesa, creo recordar, para agrandar las playas del paseo marítimo. En Pedregalejo, antes de la genial idea, las playas carecían de tanta arena. Pero eran playas reales. No charcas de agua sucia como lo que son hoy. Ya no vemos a los viejos pescadores arreglando sus "artes" de pesca al lado de su barca y muy cerca de la orilla. Ya no podemos tirarnos al agua y nadar hacia el roqueo cercano para practicar la pesca submarina. Ya sabes, a pleno pulmón y pillar un buen pulpo que llevar a casa. Ese pulpo con el que la abuela, prepararía una excelente pipirrana al día siguiente. No sigo. Me entristece recordar aquello que ya no tiene arreglo alguno.
Que montón de verdades has manifestado en tu articulo último.
Al final, me lo leí. Que esperasen unos minutos los otros asuntos que me requerían. Ha valido la pena. Intuyo que serán muchas las visitas que te vaya haciendo a partir de ahora. Así que prepárate para oir, muy a menudo en la puerta de tu blog: toc, toc;-Hola Gerardo, aquí me tienes...

Laura dijo...

No te imaginaba esa voz. No se cual, porque nunca pensé en ella, pero en todo caso no esa.

Gerardo Galán dijo...

Gracias, Julio. Como no acordarme de aquellas playas, los pescadores sacando el copo, los pulpos se cogían hasta con las manos. Incluso yo, que soy más bien torpe en el agua. La jodieron con "el desarrollo". Y lo peor es que pretenden seguir haciéndolo. Por un puñado de dólares. Y además sin ninguna vista de futuro. Si es que hay que ser burros.

Gerardo Galán dijo...

No te imaginaba pensando en mi voz, Laura. No sé siquiera quién eres. Así que pensaré que eres la única Laura que puedo imaginar sorprendida al oir mi voz. Aunque la verdad, y una vez asignada una identidad, no te imagino perdiendo el tiempo imaginando mi voz, ni sorprendiéndote al oirla. Nuevamente me sorprendes, como siempre.

vero.. dijo...

dices verdades como puños gerard.. ojala nos concienciemos todos y cuidemos mas el entorno que nos rodea,besotes varios