sábado, enero 28, 2006

No hay futuro

Publicado en Estepona Información el 28/01/2006

NO HAY FUTURO

“No future”, ese era el grito de guerra en torno al cual se movieron miles de jóvenes a finales de la década de los 70 del pasado siglo. El movimiento punk, rompedor, iconoclasta, transgresor, surge casi inevitablemente de una sociedad cada vez más desnaturalizada y urbana que presentaba para los jóvenes un horizonte de paro, cemento y desesperanza.

No hay futuro, un grito que bien podría ser lanzado hoy mismo desde ciertos ámbitos de la sociedad esteponera. No hay futuro para unas empresas municipales diseñadas como instrumentos para malgestionar. Como instrumentos para la contratación de trabajadores a espaldas de los principios de igualdad de oportunidades y concurso de méritos.

Estos días hemos tenido la oportunidad de oir a nuestros políticos referirse a lo que no se debe hacer en las empresas municipales con una alegría que sólo puede proporcionar el desconocimiento más absoluto o la más absoluta de las desvergüenzas.

En el debate de Estival Televisión de hace unos días el representante del PA, José María García, repitió en varias ocasiones que “ellos”, o sea, los del PA, tan sólo habían contratado a 12 personas en este período de gobierno. Y se quedó tan ancho. Como si saltarse a la torera las normas de acceso a un puesto de trabajo público fuese cuestión de 1, 12 o 160 personas, incremento aproximado que reconoció el también presente Delegado de Personal, Manuel Reina, del PES.

También hemos oido al Primer Teniente de Alcalde, el gilista Sr. Crespo, quejarse de que nadie quiere asumir el riesgo de pertenecer a los Consejos de Administración de las empresas públicas. Según él, es un cargo no remunerado, sin ánimo de lucro y no voluntario que, sin embargo, puede acarrear responsabilidades personales. No le gusta la nueva legislación societaria. Que, recuerda, ya era “dura” en la época de sus empresas XXI.

El Sr. Crespo olvida que el representar a mi pueblo es también algo voluntariamente elegido, socialmente muy valorado y, por cierto, excelentemente remunerado. Alguna pega tenía que tener el cargo, Sr. Crespo. Y sí, debe ser desagradable tener que depositar fianzas millonarias y comparecer ante los tribunales. Aunque eso se podría evitar, quizá, gestionando de manera más respetuosa con el ordenamiento.

Sin embargo, y con ser interesantes las peleas, las discusiones, los números y toda la algarabía política de nuestro pueblo, voy a quedarme con algo que me preocupa de verdad. Como vecino pero, sobre todo, como padre.

No hay futuro para al menos una generación de jóvenes de mi localidad que podrían tener vocación de servicio público. Jóvenes que están estudiando para asumir el reto de una futura vida laboral y que encontrarán cerrado el acceso a un puesto de trabajo tan digno como servir al Ayuntamiento de su pueblo. Jóvenes que tendrán que buscar fuera de Estepona el lugar para saciar sus legítimas aspiraciones de servir a los demás desde el empleo público.

Porque en Estepona ya hay 700 trabajadores en unas empresas municipales que, hay unanimidad, están sobredimensionadas y mal gestionadas. 700 trabajadores que nunca se presentaron a unas oposiciones y que hasta su jubilación impedirán el que otros puedan hacerlo. 12, o 160 de ellos han sido contratados en el último período. Todos ellos cumplen su labor de la mejor manera posible. Y todos tienen derecho, como cualquier hijo de vecino, a la estabilidad laboral. Y, por supuesto, no son responsables individuales de la situación creada.

Los responsables son otros, políticos sin ánimo de lucro, administradores no voluntarios y gestores en manos de los tribunales. Pero la realidad es la que es, no se han hecho bien las cosas desde que Gil y el gilismo inventaron esta suerte de empresas municipales.

No hay futuro, si lo que quieres es conseguir, por tus propios méritos, acceder a un puesto de trabajo en el Ayuntamiento.

sábado, enero 14, 2006

Feliz 2735,8


Publicado en Estepona Información el 14/01/2006

FELIZ 2.735,8

Pues eso, que tengan todos los lectores de este periódico, y todos los esteponeros, un muy Feliz 2.735,8.

No, no es un error. Ya sé que el año que acaba de comenzar es el 2006, y que la costumbre (y el deseo real de las personas de bien) es que el nuevo año sea para todos feliz y próspero. Es también mi deseo, y después de dejarlo claro tendré que aclarar también el pequeño misterio de esa cifra tan poco redonda, 2.735,8.

Dos mil setecientos treinta y cinco millones de pesetas. Esa es la cantidad que el Tribunal de Cuentas está intentando escudriñar en la enmarañada contabilidad de las empresas que un día fundo el partido Gilista en nuestra localidad. No está mal, no. Las palabras de tan alta institución del Estado son exactamente El análisis de las Sociedades municipales ha puesto de manifiesto la existencia de numerosas operaciones que no han quedado adecuadamente justificadas, por al menos 2.735,8 millones de ptas.

Una bonita cifra que sigue sin estar justificada, pese a los intentos de las dos últimas administraciones cogobernadas por miembros de ese partido, el GIL. Personas que participaron directamente en la comisión de los hechos han intentado infructuosamente encontrar los documentos que justifiquen el destino de 2.735,8 millones de pesetas, durante más de 3 años, y de la mano de dos alcaldes distintos (Rosa Díaz del PP, y Antonio Barrientos, del PSOE).

Aquel argumento del que presuman los gilistas, la gestión empresarial, queda seriamente dañado. Ninguna empresa permitiría que 2.735,8 millones de pesetas quedasen en el limbo de lo indocumentado o injustificado. Ninguna empresa mantendría en su cargo a los responsables de que cada peseta, cada euro, estuviese perfectamente justificado. Ni siquiera en un periodo como el actual, de investigación sobre aquellos hechos.

Ninguna, salvo los ayuntamientos de la Costa, al parecer. En Estepona aquellos magníficos gestores han conseguido la confianza de parte del electorado, primero, y de la totalidad de la clase política local, después. Entre todos hemos convertido en políticos y demócratas a los que vinieron como pregoneros del fin de la ideología, de la política e incluso de la democracia.

Aunque puede que las cosas vuelvan a su cauce, tarde como siempre, pero queda poner la esperanza en la justicia, que en este país siempre llega tarde y a veces mal, pero que acta, lenta e inexorablemente, intentando encontrar respuestas a tantos y tantos interrogantes.

En estas semanas el Ayuntamiento de Estepona está siendo requerido por el Tribunal de Cuentas para mantener o desistir del legítimo interés de reposición de los posibles daños que la gestión de los años oscuros del gilismo produjo a nuestro patrimonio común.

No sabemos cual es la respuesta que se está dando a estos requerimientos por parte de una administración gobernada ahora mismo por aquellos que en su da fueron responsables de la existencia de numerosas operaciones que no han quedado adecuadamente justificadas, por al menos 2.735,8 millones de ptas.

Lo que sí que sabemos es que un grupo de ciudadanos, miembros de dos asociaciones distintas, está intentando que a nadie se le ocurra desistir, dejar caer en el olvido o correr un tupido velo por una cuestión tan importante como son los al menos 2.735,8 millones de pesetas.

Alguno me dirá en este momento demagogo si hago un recuento de cuanto se podría hacer en mi municipio con tantísimo dinero, así que simplemente lo dejaré a la imaginación de nuestros lectores. Ya saben, pueden empezar a soñar con hospital, parque, teatro o sueldos y nóminas, que para todo podría servir ...

domingo, diciembre 18, 2005

La hora de la verdad

Publicado en Estepona Información el 18/12/2005

LA HORA DE LA VERDAD

Imposible sustraerse esta semana de la situación económica en la que nuestros mandatarios locales han dejado al Ayuntamiento.

Inevitable también que tengamos que oir las excusas cíclicas y manidas al respecto a la financiación de los municipios turísticos. Ya todos sabemos que los municipios turísticos tenemos que dar servicios a muchas más personas de las que están censadas. Y todos sabemos, también, que la situación actual no es sólo fruto de la dejación de los gobiernos de Andalucía y de España respecto a la necesaria nueva ley de financiación de las entidades locales.

La situación actual, ésta en la que nos encontramos, está causada de manera consciente por los partidos actualmente en el gobierno municipal, PSOE, ex GIL y PA. Inmersos en una suerte de espiral loca de gasto público desde que arribaron al gobierno municipal en virtud de aquel pacto inexplicable de la derecha populista con los que dicen llamarse socialistas.

Digo de manera consciente porque todos sabían que era cuestión de tiempo que se produjese “el reventón”. Aunque más bien parece que todo esto haya sido causado por mentes soberbias, incapaces de analizar la realidad que rodea a sus abultados egos.

Todo ello, además, sin olvidar que la carencia de equipamientos públicos viene a ser casi perentoria ya. Este gobierno municipal, no podrá ser recordado en el futuro por ninguna de sus obras. Nada quedará en nuestra localidad que sobreviva a los nefastos gestores que nos ha tocado soportar. Unas fuentes horteras, horrendas, de un gusto cateto de nuevo rico será lo único que podrán mostrar nuestros eficaces gobernantes a su pueblo en las próximas elecciones, y poco más. Elecciones a las que, alguno, tendrá la desfachatez de volverse a presentar.

Habrá que explicar, de una vez por todas, cual ha sido el destino de los miles de millones ingresados por una práctica urbanística que es ejemplo de lo que se debe denominar “desarrollo insostenible”. No sabemos por qué no se ha incrementado el patrimonio municipal del suelo, o por qué no se han construido viviendas sociales.

Aunque de todo eso, de lo que no se ha hecho con la cantidad de dinero inmensa que se ha movido por nuestro municipio ya hemos hablado, y habrá ocasión de volver a hablar.

Ahora ha llegado la hora de la verdad. Barrientos, Montesinos y Crespo tendrán que sentarse frente a los que un día llamaron a la puerta de su despacho para pedir trabajo. Tendrán que hacerlo mirando a los ojos, tendrán que hablar con todos ellos y contarles qué ha pasado con aquellas promesas efectuadas de estabilidad laboral y empleo público. Hay cosas que muchos de los trabajadores municipales ya saben, como que fueron contratados saltándose los principios de igualdad de oportunidades, valoración de méritos y economía de medios. En román paladino, que fueron enchufados. Pero además tendrán que explicarles por qué no van a cobrar en diciembre, o en enero, o en abril próximo.

A esos trabajadores, les conocen personalmente. Militan en sus partidos, han sido fieles “pegadores de carteles”, o distribuidores de CD’s propagandísticos. Que de todo han hecho. Ahora tendrán que decirles la verdad.

Hay otros, no me olvido de los que fueron contratados porque concurrieron a un concurso público o porque estaban inscritos en una Bolsa de Trabajo pública. Éstos se enterarán por los medios de comunicación. Por los medios de comunicación privados, que en los públicos se seguirá hablando de lo que “Estepona Crece”, y que es la ciudad con más futuro de Andalucía y bla, bla, bla.

sábado, diciembre 03, 2005

Generación perdida

Publicado en Estepona Información el 03/12/2005. Foto g.g.


GENERACIÓN PERDIDA

No, no me voy a referir hoy a aquel extraordinario grupo de escritores americanos que se afincó en el París de los años 20. Seré, como casi siempre, bastante más prosaico.
Casi una generación es el tiempo transcurrido desde el año 1995 hasta la actualidad. Diez años de repunte económico, de “vacas gordas” que han propiciado que en nuestra Costa del Sol hayan descargado miles de millones de pesetas.

Es innegable que todo ese tiempo de prosperidad económica ha permitido la creación de riqueza a todo lo largo y ancho de nuestro municipio. Repartida desigualmente, es cierto, pero riqueza por todas partes. Por poner un par de ejemplos, miles de trabajadores han tenido la oportunidad de comprar a cómodos plazos coches enormes o embarcarse en hipotecas imposibles a 20 o 30 años. Y unos cuantos han construido fortunas que harían palidecer a más de un jeque de los Emiratos Árabes.

Nuestras ciudades han crecido, en algunos caso hasta casi duplicar su población. Y en casi todos, duplicando de hecho el número de viviendas existentes.

Es decir, “la Costa del Sol ha ido muy bien” desde hace la friolera de al menos 10 años. Pero., ¿ha repercutido el periodo de bonanza económica en lo que se da en llamar la “calidad de vida” de nuestra comunidad?. El art. 47 de la Constitución dice literalmente “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.”

La realidad es que no ha sido así, ni se han cumplido los preceptos constitucionales ni tampoco las legítimas aspiraciones de las personas a vivir en un entorno mejor. Estepona, que por número de habitantes (¡más de 50.000!) ya no es aquel pueblo de mi niñez, sigue careciendo de los servicios para que la podamos considerar “una ciudad”.

No hay Teatro, no hay un gran Parque Central , no hay Hospital. Tenemos un único y casi tercermundista ambulatorio y otro casi virtual que se ha inaugurado una docena de veces sin que nadie haya conseguido aún ser visitado allí por un médico. No se construyen escuelas. Pensar en aquella Universidad esteponera se está convirtiendo en una “retahila de viejos” completamente ajena a la realidad. No hay equipamientos deportivos suficientes. El Ayuntamiento es una compleja red de oficinas que distan kilómetros unas de otras. Y así, podríamos enumerar casi todos los servicios de los que disfrutan en las ciudades y que nosotros podemos ver ... cuando salimos de Estepona.

Estos años de miles de casas construidas no han servido para hacer ciudad. Si acaso, para convertir el término municipal en una suerte de “urbanización privada” que va desde una punta a otra del término. Urbanizaciones con caminos privados, insostenible vegetación en jardines privados, piscinas para usos privados y viviendas para los que no viven en ellas. Se ha desarrollado una enorme tarea “urbanizadora”, pero nunca un trabajo ordenado de crecimiento urbanístico.

Hay que preguntarles a todos nuestros mandatarios presentes y pasados qué ha pasado con el artículo 47 de la Constitución. Me temo que de respondernos, que no lo harán, oiremos frases rimbombantes que no tendrán nada que ver con lo cuestionado: “Nunca se hizo tanto en tan poco tiempo”, “Estepona crece”, “El mejor gobierno de la historia”. Y algunas que por lo ridículas nos hacen reir “El parcheado de unos pocos metros de carril se hizo porque yo soy Concejal de Infraestructuras” “No, se hizo porque yo soy el mejor Concejal de Servicios” “Brigadas Operativas de Alcaldía”.

Definitivamente, y cuando parece que asoma el fin del ciclo económico de crecimiento, hemos perdido una generación. Y no se sabe si volveremos a tener otra oportunidad. A veces, en la vida, las cosas buenas no pasan varias veces.

sábado, noviembre 19, 2005

Uno se acostumbra a todo

Publicado en Estepona Información el 19/11/2005

UNO SE ACOSTUMBRA A TODO

Desde la irrupción del fallecido Jesús Gil Gil en nuestro panorama político, los habitantes de la Costa del Sol hemos llegado a acostumbrarnos a convivir diariamente con personajes que han hecho de la carrera política una suerte de “profesión liberal” con la que han conseguido vivir “a tutti plen” a costa de los bolsillos de los sufridos ciudadanos.

Y todo esto, además, envueltos en una permanente sombra de duda sobre su honestidad que a veces, demasiadas veces, se ha visto ratificada por actuaciones de nuestro sistema judicial.

Acercándonos un poco al origen de esta moda de políticos delincuentes tenemos que recordar que ese era el carácter personal del fundador de aquel pseudopartido político que fue el GIL. No es de extrañar, por tanto, que catorce años después, de entre ellos partido hayan sido condenados ya dos alcaldes y un nutrido número de concejales por diferentes delitos, que van desde la vulneración de los derechos fundamentales al delito urbanístico puro y duro.

Siempre que se habla de delitos es conveniente dejar patente el obligado respeto por la presunción de inocencia. Porque así lo dice nuestro ordenamiento jurídico y porque sinceramente creemos en ella. Nuestro sistema es garantista y así debe serlo por siempre.

Pero también es cierto que otro elemento básico de nuestra democracia es la representatividad de las instituciones. Y somos los ciudadanos, todos, los que debemos elegir a los que nos representen. Yo, como ciudadano, respeto la presunción de inocencia. Pero, al mismo tiempo exijo que la persona en la que voy a delegar sea de mi absoluta confianza. Que yo no tenga sombra de duda alguna respecto a su honestidad. Porque yo también intento ser honesto.

Por eso me ha sorprendido como tantas veces en nuestra Costa los ciudadanos hemos elegido a miembros de partidos que han dado sobradas y repetidas razones para no ser depositarios de la confianza que debemos exigir a los que van a gobernar en nuestro nombre.

Me llama la atención enormemente esa “normalidad” con la que somos capaces de convivir en la Costa con políticos que en circunstancias mucho menos graves no han disfrutado de la más mínima piedad popular. Hay que recordar, por ejemplo, los casos de Pilar Miró o Herminio Trigo, que abandonaron sus puestos por cuestiones meramente formales que no supusieron merma alguna del patrimonio público. O a Toni Caba, que dejó todas sus responsabilidades políticas horas después de su imputación en un proceso que nada tenía que ver con su actividad pública.

No es esa la forma de actuar de estos políticos que desde la poltrona siguen defendiendo su incuestionable derecho a la defensa. Ahora mismo, en la Costa del Sol, seguimos “disfrutando” de los herederos de aquella formación política, la gilista, que siguen viéndose involucrados en asuntos “presuntamente” lesivos para el presente y el futuro de nuestros pueblos. En Marbella, está encausado un porcentaje altísimo de los miembros de su Pleno Municipal. Unos ya han sido condenados y apartados de su cargo público. Pero otros siguen allí, apoltronados, agotando hasta el último segundo su legítimo derecho a la defensa. Y son inocentes sin duda, en todo caso son “presuntos culpables”. Pero yo, como ciudadano, no me fiaría de ellos. Como tampoco me fío de los compañeros y socios del Alcalde de Manilva. Inocentes como él mismo hasta que no se demuestre de forma indubitada lo contrario. Tan inocentes que ni siquiera se ha llegado a insinuar que estuviesen implicados de ninguna manera en los supuestos manejos del exalcalde. Eso sí, estaban demasiado cerca de donde se cocían las cosas como para que ya no las tenga todas conmigo. A mí, personalmente, tampoco me inspiran confianza. Creo que no les votaría.

Y en Estepona tenemos casos de personas que aún no están incursos en ningún proceso penal. Pero que están obligados de forma contundente a dar explicaciones, que hasta ahora no han sido satisfactorias, sobre el destino de importantes cantidades de dinero público. Son inocentes, posiblemente no haya ningún delito detrás de esas investigaciones. Pero mire Vd., yo tampoco me fio de ellos. Y no es inquina personal, que conste. Lo que ha pasado es que una de las instituciones más importantes de mi país, el Tribunal de Cuentas, les reclama incluso afianzar dinero. Así que mi desconfianza está, creo yo, justificada.

No, no les votaría nunca. Y ya que estamos, y por si acaso, tampoco les dejaría estar muy cerca de donde se pudiesen repetir los hechos que motivaron las actuaciones del Tribunal de Cuentas. Eso no depende de mí, no he podido evitarlo. El principal responsable sigue siendo Primer Teniente de Alcalde. Justo, justo el mismo cargo que tenía cuando pasaron todas estas cosas.

Creo que no, que yo no conseguiré acostumbrarme a todo.

miércoles, septiembre 29, 2004

Los integrantes de Convocatoria por Andalucía abandonan Izquierda Unida

COMUNICADO

Los hasta ahora conocidos como miembros de la corriente organizada de IULV-CA, “Convocatoria por Andalucía”, queremos hacer público lo siguiente:

1.- Desde el mes de julio, los compañeros de Convocatoria por Andalucía, debatíamos la posibilidad de abandonar la formación Izquierda Unida-Los Verdes. El principal motivo para dejar esta formación era la certificación de la imposibilidad de poder desarrollar un trabajo político digno y que considerásemos útil a la ciudadanía como integrantes de IU-LV.

2.- Ya con anterioridad, nuestro trabajo crítico había sido mal asumido por parte del Consejo Político Local y parte de la Asamblea de IU de Estepona, haciéndose manifiesta una profunda fractura en lo político, e incluso, en lo personal. Esta fractura llevó a una situación de “expulsión de hecho” de los miembros de Convocatoria, que a pesar de los contactos mantenidos con la Dirección Comarcal y Provincial, no ha podido ser encauzada, tanto por la dejación palmaria de ambas direcciones como por el cada vez mayor convencimiento de que nuestro trabajo debía realizarse al margen de IU.

3.- Tras varias reuniones, los miembros de Convocatoria decidimos finalmente abandonar la formación y estábamos en el proceso de anunciar esta decisión públicamente, cuando han ocurrido los hechos que afectan a IU-LV en el gobierno municipal, por los que Antonio Murcia, actual concejal de la formación, ha pasado a la oposición y ha anunciado su intención de ceder su Acta.

4.- Entendemos que la crisis que ha atravesado el gobierno municipal con la salida de Antonio Murcia no responde a una confrontación entre diferentes concepciones de Estepona por parte de los distintos partidos políticos locales, sino que corresponde exclusivamente a una lucha por el poder. Por tanto, queremos dejar claro que nuestra salida de Izquierda Unida no está motivada por esta crisis sino, como veníamos manifestando públicamente con anterioridad, por la cada vez mayor distancia entre los principios programáticos que nosotros defendíamos y la actuación del concejal de IU, Antonio Murcia.

5.- Teniendo en cuenta nuestra anterior decisión, y ante la hipotética cesión del acta por parte del edil de IU, anunciamos también públicamente nuestra intención de NO ACEPTAR NINGUNO DE NOSOTROS EL ACTA DE CONCEJAL, por entender que dicha concejalía pertenece a IU, una formación de la que nosotros ya no formamos parte.

6.- Decimos “hipotética cesión” porque ésta aún no se ha producido y tenemos conocimiento de la negativa a ceder el acta por parte de Antonio Murcia Ruiz a cualquier miembro de Convocatoria por Andalucía, como nos comunicó la Dirección Provincial de esta formación días más tarde.

7.- Los compañeros que ostentaron algún cargo de responsabilidad en Izquierda Unida o que fueron considerados para integrar su candidatura a las últimas elecciones municipales, y que apoyan esta comunicación, son los siguientes:

Aurora Fernández Fernández, ex – miembro del CPL;
David Torralba Portilla, nº 3 de la candidatura;
Agustín López Vázquez, ex – miembro del CPL y nº 5 de la candidatura;
Cristóbal Holgado Gavira, ex – miembro del CPL y nº 6 de la candidatura;
José Gil Canela, ex – miembro del CPL y nº 10 de la candidatura;
María Gloria Ugarte Cayuela, ex – miembro del CPL y nº 13;
Silvia Sánchez Rodríguez, nº 14 de la candidatura;
Tomás Sánchez Rodríguez, nº 18 de la candidatura;
José Martínez Ramírez, nº 21 de la candidatura y
Gerardo Galán Sánchez, ex –miembro del Consejo Político Local y Portavoz de la corriente “Convocatoria por Andalucía”;

Asimismo, también nos ha comunicado su intención de no aceptar el Acta de Concejal, Jose Antonio Barroso García, nº 4 de la candidatura.

8.- Al margen de lo ocurrido en estos últimos días, queremos también anunciar a la ciudadanía, la próxima formación de un nuevo partido político.
Nosotros pensamos que cada vez es más urgente y apremiante constribuir al desarrollo de un modelo bien diferente al que se viene desarrollando en nuestra ciudad. Un modelo basado en la recuperación de una calidad de vida que empeora día a día, en la protección de los recursos que posibilitan nuestra economía, y en la conservación del medio natural que tanto contribuye a esa calidad de vida y ese bienestar económico.
También, por supuesto, pensamos en la necesidad acuciante de reivindicar que la única herramienta capaz de aportar estabilidad al devenir diario de toda la ciudadanía es acabar con la corrupción y el chanchullo, cumpliendo escrupulosamente la legislación, favoreciendo su cambio en cuanto ésta no sea capaz de evitar el manejo oscuro de lo legal al servicio de unos pocos, manteniendo el firme compromiso de denunciar cualquier arbitrariedad, y recuperarando una ética que parecen haber perdido nuestros actuales dirigentes locales. Una ética que consideramos imprescindible para garantizar la convivencia y el bienestar de la ciudadanía.
Vamos a intentar desarrollar una lucha por una ciudad nueva, en la que los teje-manejes urbanísticos, la pérdida de nuestro entorno, y la contínua lucha mezquina por el poder no sean las señas de identidad de este pueblo.
A partir de ahora, mirando al pasado para no olvidarlo pero con ganas de construir otro futuro, los progresistas contaremos con un nuevo instrumento en Estepona para luchar en el ámbito político.