Sin embargo, el legítimo empeño en apartar a los presuntos corruptos de la esfera política no debe hurtarnos a los ciudadanos el debate, la confrontación de ideas y la posibilidad de percibir por boca de nuestros representantes qué están haciendo, con qué dificultades se tropiezan y cuales son sus intenciones.
El principal arma de un político debe ser la palabra y su capacidad de convicción, y aunque no todos están dotados por igual para hacer uso de ese arma sí que tienen que ser conscientes de que están obligados al debate en los foros ciudadanos más representativos.
Lamentablemente, hemos observado durante dos semanas consecutivas como los representantes del gobierno municipal han rehuido debatir en uno de los escasos foros libres que aún quedan en Estepona. Descartadas la radio y televisión pública, que siguen pareciendo mirar para otro lado cuando de política municipal se trata, sólo las emisoras de radio privadas y la cadena Estival TV persisten en enfrentar a los políticos con la tarea de explicarse ante la opinión pública.
Escaparse tras manidas excusas, prohibir las preguntas en las comparecencias ante la prensa, escatimar el enfrentamiento dialéctio o directamente, dar la callada por respuesta supone, además, una cobarde actitud de aquellos que deben asumir y explicar sus actos pue entre otras cosas, para eso han sido elegidos.
La actitud de Antonio Sánchez, la semana pasada, y de Cristina Rodríguez, en ésta, negándose a comparecer al programa “El Debate” dejan en mal lugar, muy mal lugar, a su jefe de filas, David Valadez. Pues prometió por activa y por pasiva y desde el primer momento en que fue investido que una de las claves del gobierno que presidía sería la transparencia informativa.
