Sin reparar en que sí, tenemos dos Semanas del Cine, pero ningún cine para proyectarlas. Es curioso si se mira desde fuera, pero los esteponeros estamos acostumbrados a estas paradojas. Celebramos no se sabe cuántos grandiosos acontecimientos deportivos, aunque se desarrollen en instalaciones portátiles. Pedimos hospitales y no tenemos mínimamente cubiertos los servicios de asistencia primaria sanitaria. Queremos tener Universidad, aunque nuestros niños se las vean para matricularse en la enseñanza primaria. Nos declaramos Ciudad del Periodismo mientras mantenemos una Radio Televisión del Movimiento en la que se repite constantemente, tras las órdenes oportunas, que “Estepona es lo mejón del mundo”.

Así es nuestro pueblo. Una ciudad de verdad se podría haber construido en estos más de doce años de crecimiento económico constante. Doce años que han visto duplicar la población y multiplicar por no se sabe cuánto algunas fortunas. Doce años que han favorecido disparatadas plusvalías urbanísticas y el crecimiento más desordenado posible.
Un periodo largo dilapidando el suelo y el medio físico y en el que nada quedará para la posteridad. Cuatro rotondas, un campito de fútbol y muchas fotos con personajillos famosos. Los grandes déficits estructurales se acumulan y amplían, deterioran la calidad de la ciudad mientras el Ayuntamiento incrementa permanentemente la deuda pública gestionando una política del despilfarro y la ostentación. Lacra de políticas clientelistas y el más que probable desvío hacia intereses particulares de lo que debería haber sido riqueza colectiva.
Eso sí, a Semanas del Cine no nos ganan ni San Sebastián ni Cannes. Y a exhibicionistas ante cámaras y alfombras rojas ni siquiera el mismísimo Hollywood.



